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¿Porqué se administra vitamina K en los neonatos al nacer?

04-agost-2015

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Siempre que nace un bebé, los pediatras les realizamos una serie de cuidados mínimos. Estos son: les aplicamos una pomada en los ojos para prevenir la conjuntivitis neonatal y una inyección de Vitamina K intramuscular, para prevenir las hemorragias perinatales. Asimismo realizamos 2 tipos de test para descartar diferentes enfermedades, la conocida como la prueba del talón (para descartar de metabolopatías congénitas), y un test para descartar la sordera perinatal (Potenciales Evocados Auditivos).

De todos éstos, la administración de vitamina K, al ser intramuscular, es la única que es dolorosa, pero dado el importante papel que juega en los primeros días del recién nacido, no tenemos otro remedio que hacerlo así.

Hemos querido escribir este artículo para explicar la importancia de esta inyección.

Cuando nacen los bebés tienen niveles bajos de vitamina K, una vitamina muy importante para el sistema de la coagulación, ya que sin esta pueden presentarse sangrados. Esto es porque la vitamina K no se moviliza fácilmente a través de la placenta de la madre al bebé; además, en adultos la vitamina K proviene normalmente de la dieta y de la síntesis por las bacterias en el intestino, pero en los neonatos el intestino no está colonizado al nacer (no tiene todavía estas bacterias) y por lo tanto no hay producción bacteriana de vitamina K. Así mismo, tampoco en la leche materna (ni en la artificial) hay suficiente  niveles para evitar su administración extra.

Al ser tan importante en los factores de coagulación, si no administramos la Vitamina K, los bebés pueden presentar sangrados espontáneos en diferentes etapas de su vida.

 

  • En las primeras 24 horas (denominada precoz)
  • Entre los 2 a 14  días de vida (denominada clásica)
  • A partir de la 2 semana a los 6 meses de vida (denominada tardía)

 

Este sangrado puede presentarse en diferentes localizaciones, las más comunes serían:

  • El área del ombligo
  • El tracto gastrointestinal (puede ocasionar presencia de sangre en las deposiciones del bebé)
  • Las membranas mucosas (como el revestimiento de la nariz y la boca)
  • Lugares donde ha habido una punción con aguja

También puede presentarse:

  • Sangre en la orina
  • Hematomas en diferentes localizaciones
  • Cefalohematoma (“chichón” en la cabeza del bebé (haciendo pensar en sangrado por debajo de uno de los huesos del cráneo)
  • Hemorragia intracraneal

Estos sangrados son todos peligrosos, pero el realmente importante es el sangrado intracraneal, ya que tiene muy mal pronóstico, dejando secuelas neurológicas en la mayoría de casos, o incluso la muerte del bebé.

Existe la posibilidad de administrar la vitamina K de forma oral, pero se tiene que administrar durante varias semanas, no queda clara cual es su absorción intestinal y no se ha comprobado la misma eficacia, de hecho en algunos estudios parece prevenir la hemorragia tardía, pero no la hemorragia precoz ni la clásica, por lo que, a día de hoy, no representa una alternativa fiable.

Es por todas estas razones que, a pesar de tener que realizar una inyección a los bebes (cosa que a los pediatras no nos gusta nada), creemos que los beneficios de dicha administración supera con creces los problemas derivados (el dolor, básicamente).